El origen de los cuencos tibetanos proviene de la religión chamánica Bon, que existía en el Tibet varios siglos antes de la llegada del budismo. Tradicionalmente se utilizaban para la meditación y sanación en los templos. Su construcción se basa en la aleación de metales como: oro, plata, mercurio, cobre, hierro, estaño y antimonio: "los siete metales planetarios". Incluye maza de madera.
El origen de los cuencos tibetanos proviene de la religión chamánica Bon, que existía en el Tibet varios siglos antes de la llegada del budismo. Tradicionalmente se utilizaban para la meditación y sanación en los templos.
Su construcción se basa en la aleación de metales como: oro, plata, mercurio, cobre, hierro, estaño y antimonio: "los siete metales planetarios".
Incluye maza de madera.
El origen de los cuencos tibetanos proviene de la religión chamánica Bon, que existía en el Tibet varios siglos antes de la llegada del budismo. Tradicionalmente se utilizaban para la meditación y sanación en los templos.
Su construcción se basa en la aleación de metales como: oro, plata, mercurio, cobre, hierro, estaño y antimonio: "los siete metales planetarios".
Incluye maza de madera.
El origen de los cuencos tibetanos proviene de la religión chamánica Bon, que existía en el Tibet varios siglos antes de la llegada del budismo. Tradicionalmente se utilizaban para la meditación y sanación en los templos.
Su construcción se basa en la aleación de metales como: oro, plata, mercurio, cobre, hierro, estaño y antimonio: "los siete metales planetarios".
Incluye maza de madera.
El origen de los cuencos tibetanos proviene de la religión chamánica Bon, que existía en el Tibet varios siglos antes de la llegada del budismo. Tradicionalmente se utilizaban para la meditación y sanación en los templos.
Su construcción se basa en la aleación de metales como: oro, plata, mercurio, cobre, hierro, estaño y antimonio: "los siete metales planetarios".
Incluye maza de madera.
El origen de los cuencos tibetanos proviene de la religión chamánica Bon, que existía en el Tibet varios siglos antes de la llegada del budismo. Tradicionalmente se utilizaban para la meditación y sanación en los templos.
Su construcción se basa en la aleación de metales como: oro, plata, mercurio, cobre, hierro, estaño y antimonio: "los siete metales planetarios".
Incluye maza de madera.